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Ganó, gustó, goleó y perdió

River jugó un partidazo, pero defendió mal una pelota parada y el 4-1 lo dejó afuera por ese gol de visitante. Creó 21 chances de gol. Atlético hizo historia y es semifinalista.

El River de Gallardo fue el River de Gallardo, pero esta vez no pudo pasar de fase. Hizo todo, pasó por arriba a Atlético Tucumán, le generó 21 chances de gol a un equipo en general durísimo, pero el 0-3 en la ida y defender mal esa pelota parada que metió otra vez Toledo (el verdugo de la serie) lo deja en el camino.

Se vio un River firme y avasallante desde el minuto inicial. Salió a la perfección lo que Gallardo planteó: firmeza defensiva, asfixia al rival para recuperar (enorme regreso de Milton Casco) y una vez con la pelota, atacar con variantes y sociedades, tal como pasó en el primer gol: la inició Mayada, Pratto la aguantó tras pase de Palacios y luego de una intervención de Suárez, el uruguayo asistió a Fernández para el 1-0 de taco. Se quedaba corto con esa diferencia River. Y salvo una tapada de Armani a Barbona, los tucumanos se vieron atados de pies y manos y a cinco minutos del final, a Pratto le hizo un guiño la fortuna y le quedó servida la pelota en el ingreso al área para el 2-0.

Pero el inicio del segundo tiempo fue una piedra en el zapato para las ambiciones del equipo de Gallardo: pelota detenida, cabezazo al primer palo de Leandro Díaz y se pareció a la del campeón de América y no la mostrada el pasado sábado en Tucumán.

Y Atlético está en la semifinal. Con sus armas. Sufriendo hasta el último segundo, pero con la satisfacción de ir por otra final en este enorme ciclo del Ruso Zielinski, un ciclo que parece va a continuar.

Fuente: Olé