Fadea. La reconversión de la fábrica de aviones que manejaba La Cámpora

La Fábrica Argentina de Aviones (Fadea) fue un elefante blanco durante el kirchnerismo. Al cierre de la actual gestión será uno de los logros de reconversión que podrá mostrar Juntos para el Cambio: con 822 empleos (la mitad que en 2015), redujo su déficit operativo en un 90%, cerró algunos negocios por fuera de la Fuerza Aérea y volvió a fabricar su avión emblema, el Pampa IA63 (a diciembre habrá entregado seis).

La Cámpora se había hecho cargo de Fadea en 2013, cuando Matías Savoca asumió la presidencia. Por los últimos años de administración de la empresa, la Justicia Federal de Córdoba imputó a 13 exdirectivos sospechados de malversación de fondos; el balance de 2015 cerró con un rojo de $1.401 millones y aunque ese año estuvo virtualmente parada pagó millones de pesos por horas extras y «servicios en comisión». Tenía 1700 empleados, de los que alrededor de 600 ingresaron desde 2009, cuando la entonces presidenta Cristina Kirchner la reestatizó después de 15 años bajo la concesión a Lockheed Martin.

Antonio Beltramone, presidente de Fadea, dijo a LA NACION que este año cerrará con la mayor cantidad de clientes en los 92 años de historia de la empresa. Los nuevos negocios le aportarán cerca del 30% de la facturación total (la proyección al inicio de 2019 era del 25%) y la estimación es que en 2021 -«de continuarse con esta línea»- se alcance la mitad. «Estamos a disposición total de quienes vayan a sucedernos con la convicción de que podrán hacer lo mismo y mejor que nosotros para que la fábrica siga creciendo», agregó.

Fadea ahora funciona como taller de reparación de aviones para Flybondi , JetSmart y Norwegian y tiene un acuerdo con Etihad Engineering de los Emiratos Árabes para el mantenimiento de cabinas de aeronaves de las familias Boeing 737 y Airbus 320 de la empresa Latam en Sudamérica . Además, este año está poniendo a nuevo ocho helicópteros comprados a Italia para el Ejército Gendarmería .

También por una alianza con Nordex produce aerogeneradores en las instalaciones cordobesas; la nave de montaje está diseñada para alcanzar una capacidad anual de hasta 150 aerogeneradores de la gama de 3 MW, lo que equivale a una potencia que puede llegar a los 500 MW.

En el 2015 el resultado operativo de la fábrica fue de un rojo de US$60 millones; en 2016, US$ 32 millones; en 2017, US$ 42 millones; US$ 12 millones en 2018 y este año rondará los US$ 4,5 millones. «No da utilidad, pero estamos muy cerca -describió Beltramone-. El aporte del Tesoro serán unos $490 millones, que incluyen $250 millones porque todavía se están pagando las prejubilaciones de la reestructuración». Hay un balance de corte al 31 de agosto certificado por Deloitte.

Respecto de los planes de trabajo hacia adelante, explicó que en unos días renovarán un acuerdo con Etihad Engineering para 2020; con la israelí IAI (a la que le proveen ingeniería, aeropartes y servicios finales) el contrato se extenderá hasta mediados del año que viene y «existe potencialidad para hacer con ellos un segundo avión para la Armada peruana» y con la Fuerza Aérea la intención era durante los próximos cinco años entregar dos Pampa por año. «Claro que depende del presupuesto y de la decisión política; pero el canal está abierto», agrega el ejecutivo.

A pesar de la fallida venta de dos Pampa a Guatemala (la Contraloría General de Cuentas aconsejó al Ministerio de Defensa de ese país dar marcha atrás con la operación de US$28 millones), Beltramone confía en que se «pueden concretar operaciones a otros mercados; se abrieron posibilidades en varios países y seguimos trabajando».

A su criterio, el mantenimiento aeronaútico civil es la línea de negocios con más potencial para seguir explotando. Por ejemplo, el acuerdo con Etihad Engineering significaron US$160.000 en 2018; US$ 2 millones este año y serán el doble en 2020. «Para el 2023 estimamos US$15 millones; hay que pensar que sólo Latam terceriza US$100 millones anuales», grafica.

Advierte que «falta mucho» por hacer pero que los resultados obtenidos responden a que «no politizamos la gestión; la reestructuración se pudo llevar adelante porque hubo ejemplo de arriba hacia abajo; redujimos el directorio a la mitad, también los gerentes, jefes y secretarias; no hay choferes ni autos de la empresa. Nos manejamos con la mayor responsabilidad como si fuera propia sin olvidarnos de que es pública. Fadea tenía un buen equipo, que ordenamos y reforzamos; generamos un área comercial que no existía. Hubo decisiones difíciles pero se avanzó. Hoy, con Nordex, llegamos a 920 empleados, incrementamos la gente y, de continuar esta línea, se podrá seguir incorporando».

Fuente: LA NACION