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“Era por abajo, Palacio”, la jugada que marcó la final de Brasil 2014: la autocrítica del delantero, la canción y la definición calcada que sí entró

A seis años de la final del Mundial que Alemania le ganó a Argentina en el Maracaná, la lupa sobre la oportunidad que tuvo Rodrigo Palacio y que pudo cambiar la historia para la Selección que dirigía Alejandro Sabella

Nació en Bahía Blanca algún tiempo atrás,

Su sueño de pibe, ganar un Mundial.

Jugó en Tres Arroyos, en Banfield y en Boca,

Ahora está en Inter, cada tanto la emboca.

El 13 de julio entró por el Pipa,

Luciendo al viento su bella trencita.

Un centro de Rojo, la para de pecho,

Enfrenta al arquero, es un gol casi hecho…

 

Así suenan las primeras estrofas de la canción -sí, porque el hecho fue tan trascendente que el cantante Pedro Bargiela decidió dedicarle un tema junto a su banda- que relata a la perfección lo que ocurrió a los 96 minutos y 37 segundos de la última final del mundo que disputó la Selección. Aquella jugada que pudo haber evitado el llanto albiceleste y los festejos teutones en el Estadio Maracaná de Río de Janeiro, la que hizo levantar de su asiento a más de 40 millones de argentinos y que terminó con alaridos, lamentos y más de un insulto lanzado a los cuatro vientos. Esa acción que hoy, a seis años de su desarrollo, sigue dando vueltas en la memoria colectiva de un país.

No importa si en el primer tiempo Gonzalo Higuaín malogró una oportunidad clarísima en la puerta del área, tampoco la chance que tuvo en sus pies Lionel Messi al comienzo del complemento cuando la esférica se fue besando el palo más lejano. Cada 13 de julio, cuando se conmemora un nuevo aniversario de la victoria de Alemania por 1 a 0 sobre el elenco dirigido por Alejandro Sabella en el Mundial de Brasil, la mente de los fanáticos convoca ese recuerdo: la chance errada por Rodrigo Palacio ante la salida de Manuel Neuer y la frase “era por abajo”, que retumba en las mentes con un eco que hoy cumple seis años.

La maniobra parece tener un detalle tan mínimo como relevante a la vez: la precisión. Es que, a simple vista, los que vieron en directo la jugada o los que lo hicieron por primera vez en alguna de sus miles -o millones- de repeticiones, todo indica que la decisión del delantero parece acertada. Una jugada rápida, con una pifia de Mats Hummels en el medio, que sorprende al ’18′ de azul y en la que con un toque sutil consigue rebasar la posición del arquero, solo para que -recién- en su desenlace se advierta que la manera de ejecutarla fue errática, al ver como el balón se va por el costado izquierdo del arco.

Las imágenes posteriores son las que sirvieron de contraprueba para el veredicto popular. En todos los diarios, revistas y medios se mostró desde todos los ángulos posibles las opciones que tenía a mano Palacio para enviar la pelota al fondo de la red y así evitar lo que luego fue un sufrimiento atroz para el pueblo argentino.

Un decreto universal reflejado en el estribillo:

Y era por abajoooo,

Era por abajoooo.

Tenés al arquero más alto del mundo, no intentes locuras, andá a lo seguro.

Era por abajoooo… ahora somos segundos.

Ese hecho repercutió de manera sustancial -y hasta exagerada- en la figura del atacante, que inmediatamente pasó a ser objeto de burla, meme, e incluso pasó a ser vetado por los hinchas. Es más, tal fue su peso que, tras haber sido uno de los 31 nombres que integró la lista de un seleccionado que quedó subcampeón nunca más fue citado para vestir los colores celestes y blancos. Ese yerro decretó el final de su incursión con la Selección, dejando atrás 27 partidos y tres goles, sin posibilidad alguna de revancha -como sí la tuvieron Messi y compañía en las siguientes Copas Américas-.

Con Messi a la cabeza, el lamento del plantel argentino tras la final perdida Con Messi a la cabeza, el lamento del plantel argentino tras la final perdida

Y si bien la voz de Palacio jamás volvió a aparecer por los medios nacionales, el encargado de explicar el martirio al que se debió enfrentar la Joya fue Guido Pella, tenista profesional y coterráneo del bahiense: “Con Rodrigo hablé mucho del exitismo. Le pregunté qué había pasado con el famoso Era por abajo?‘. ‘Fue un error, son cosas que pasan en el deporte’ , dijo. Y pienso lo mismo, son errores que también se pueden cometer en una Copa Davis.

Su nombre es Rodrigo, los hinchas lo aclaman,

Él sigue jugando, porque es lo que ama.

Partido trabado, la gente se muere,

Sabella lo llama, Palacio se viene.

Empieza el alargue, esto es inhumano,

Silencio en la cancha, quedó mano a mano.

La gente se para, el gol va a gritar,

Pero este muchacho la quiere picar!

Tal fue el grado de obsesión que el hincha tuvo por ese desacierto, tantas fueron las suposiciones sobre qué debió llevar a cabo a la hora de definir y tantas las preguntas sobre por qué eligió esa manera, que quizá algunas de estas hipótesis fueron las que impulsaron a la revista Un Caño a buscar en el pasado futbolero una respuesta para fundamentar lo hecho por el ex Banfield y Boca. Fue allí, precisamente, donde pudieron desempolvar una historia y asegurar que: “Era por arriba, Palacio”.

Esta crónica se ubica en 1966 y coincide con un marco bastante similar al que rodeó la jugada de Palacio: el Mundial de Inglaterra. El protagonista fue el argentino Ermindo Onega, por entonces goleador de River Plate, y cuya definición -similar a la que sucedió 48 años después- culminó de manera opuesta a la de su compatriota.

El escenario es casi un deja vu, una acción “calcada” según lo definió el medio antes mencionado. En el cotejo ante Suiza, la Albiceleste se imponía ya 1-0 cuando a los 36 minutos del segundo tiempo, Artime mandó un pase elevado en dirección vertical al arco, la pelota picó ya dentro del área y recibió un toque rápido por parte de Onega para elevarla aún más. La imagen habla por sí sola, el guardameta suizo nada pudo hacer y la redonda terminó en el fondo de la red. Gol. Golazo. Argentina, 2-0.

Para algunos suerte, para otros eficacia, pero la realidad es que Onega tuvo la asistencia de ambos factores y no así Palacio. La gloria para uno (aunque no se trató de una final y Argentina luego quedó eliminada ante Inglaterra) y la cárcel de Devoto para otro, sintetiza a la perfección una frase de Carlos Salvador Bilardo.

Era por abajoooo,

Era por abajoooo.

Entraste pensando que era tu día, tuviste tu chance, ¿por qué por arriba?

Era por abajoooo… me arruinaste la vida.

Fuente: Infobae

 

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