Energía y bienes para la producción representan casi el 90% del total de las importaciones

El festival de importaciones que mencionó Cristina Kirchner obliga a revisar las estadísticas oficiales. Efectivamente, en el primer cuatrimestre del año, las compras al exterior aumentaron 33% medidas en dólares con respecto al mismo período del año pasado, pero el rubro que más creció fue el energético. Especialmente petróleo (93,4%), electricidad (420%) y gas (241,7%). Por tal motivo, en el sector privado destacan que el principal responsable de la suba de importaciones es el propio Estado.

Tales conclusiones surgen de un informe elaborado por la consultora Eco Go en base a datos del Banco Central. La principal es que de enero a abril ingresaron mercaderías por US$ 21.869 millones, que contrastan con los US$ 16.444 de 2021. La diferencia neta interanual es de US$ 5.425 millones. Otro aspecto relevante es que los bienes de consumo o productos terminados representan el 11,6% del total. La gran mayoría son insumos, componentes y equipamiento destinado a la producción.

A pesar de la alta tasa de crecimiento, el déficit energético recién comienza a vislumbrarse, aclara Lorenzo Sigaut Gravina, economista de la consultora Equilibra. “Del año pasado al actual, el rojo en el rubro pasará de US$ 1.000 millones a US$ 6.700 millones”, dijo. Eso ocurre por la necesidad de importar mayores volúmenes de combustibles y también por el alza de los precios internacionales del petróleo a partir de la invasión rusa a Ucrania.

Según Eco Go, las importaciones petroleras totalizaron en el primer cuatrimestre US$ 2.133 millones, lo que representa una suba de US$ 1.030 millones en comparación con el mismo lapso de 2021. El salto de la electricidad (generación, transporte y distribución) fue mucho mayor. De un año a otro pasó de US$ 269 millones a US$ 1.396 millones. Con el gas fue de US$ 23 millones a US$ 54 millones. “Pero el mayor consumo se produce durante el invierno, entre mayo y agosto, por lo cual la cifrá irá aumentando los próximos meses”, subrayó Sigaut Gravina.

“El festival de importaciones”, según Cristina, merece otras consideraciones y la reactivación económica en la pos pandemia tiene mucho que ver. En 2021, las compras al exterior de bienes manufacturados de origen industrial (piezas, repuestos, productos intermedios, maquinaria y metales, entre otros) totalizaron los US$ 50.700 millones. De hecho, las automotrices encabezan el ranking de las importaciones. De enero a abril consumieron casi US$ 3.100 millones, señala el informe de Eco Go.

El alza de los precios internacionales (sobre todo los de la energía) quedan reflejadas en las estadísticas. Las importaciones en volúmenes (21,7%) subieron pero por debajo del consumo de divisas (33%). “Las importaciones medidas en cantidades, a diferencia de los valores, no están en récords, aunque para el primer cuatrimestre son las segundas mayores desde 2018”, explica Santiago Romero Manoukian, de Ecolatina.

El nivel de las reservas del Banco Central es preocupante, a pesar de la suba de los precios internacionales de los productos que la Argentina exporta. Ese mayor ingreso de divisas a las arcas del Banco Central, no obstante, no compensan el enorme atractivo que tienen las empresas para incrementar y adelantar las compras al exterior. Romero Manoukian las enumera: “Apreciación real del tipo de cambio, brecha cambiaria elevada, tasas reales negativas y ciertos temores sobre el abastecimiento de insumos”.

Para Sigaut Gravina, importar mercaderías tiene un incentivo muy grande y resulta obvio porque “es lo único que se puede comprar en la Argentina al dólar oficial”. Eso no ocurre con otros servicios que demandan divisas, como el turismo y las compras en el exterior y hasta en servicios de plataformas globales, como Netflix y Spotify. En forma escalonada pero inexorable, el Gobierno fue recargando de nuevos impuestos para proteger las reservas.

Las empresas argumentan que el nivel de importaciones es razonable y descartan un aluvión de amparos judiciales para destrabar el ingreso de mercadería, tal como denunció Cristina este lunes. “Toda las operaciones de comercio exterior están absolutamente controladas por el Gobierno. Si hay o hubo adelanto de importaciones es porque hay o hubo una mala gestión”.

El nivel de reservas es máxima prioridad para el Gobierno. El reforzamiento del cepo genera faltantes de insumos y productos terminados en muchos rubros, entre ellos el calzado y también el automotriz. Con el fin de evitar conflictos, el nuevo ministro de Desarrollo Productivo, Daniel Scioli, mantuvo ayer reuniones con directivos de la Unión Industrial Argentina. Aunque negó la existencia de “un cepo o un súpercepo”, advirtió que las empresas están adelantando importaciones.

Fuente: Clarín

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