El teatro de la escuela Iselín volverá a abrir sus puertas

En menos de 300 días y con una inversión de $6.600.000, este lunes reabrirá sus puertas del teatro de la Escuela Nº 1-270 “Rodolfo Iselín” tras la recuperación integral,  luego de seis años de su clausura por razones de seguridad.

Se cumple de este modo, el compromiso asumido por el Gobierno provincial el 6 de agosto de 2016, cuando el titular de la Dirección General de Escuelas, Jaime Correas, junto al Delegado Administrativo de la Regional Zona Sur de la DGE, Marcelo Cunqueiro, se reunió con docentes, directivos y padres de la escuela Iselín y se acordó convocar a referentes municipales y a legisladores provinciales para reabrir el teatro.

La obra pone en valor el teatro como patrimonio cultural de una de las instituciones educativas más emblemáticas y queridas del departamento. Al disponer de una capacidad de 480 personas, suma un espacio a las actividades académicas y artísticas, tanto públicas como privadas, como colaciones de grado, actos protocolares, espectáculos teatrales y proyecciones audiovisuales.

La nueva infraestructura, es parte del plan de recuperación y fortalecimiento de los espacios escolares, en respaldo de la equidad y calidad educativa, razones por las que la actual gestión intervino 866 escuelas, es decir, el 65% de los edificios escolares de la provincia.

Consultada la directora de la escuela Iselín, Graciela Tello sobre cómo vivencia la comunidad educativa la inminente reinauguración de la sala teatral, expresó que representa un pulmón y aire nuevo, ya que el teatro “despierta los sentidos y abraza en un cúmulo de emociones”.

La obra

La obra estuvo a cargo de Infraestructura Social Básica dependiente del Ministerio de Economía, Infraestructura y Energía del Gobierno de Mendoza. Su coordinador en la zona Sur, Raúl Navarro, comentó que la recuperación integral del edificio incluyó trabajos en su estética interior y exterior; cambio de cielorraso, vidrios y carpintería del hall principal; reparación de la cubierta de techo, muros, pisos de la planta alta, sanitarios y el sistema eléctrico; instalación de sistema de evacuación con puertas y rampas, luces de emergencia y ventiladores; pintura; erradicación de las plagas de palomas y murciélagos y desinfección de ratas. Mientras que la escuela se encargó del reemplazo y reparación de las butacas.

Cabe destacar que a esta obra del gobierno provincial, también se suma el reemplazo en 2017 de la caldera de la escuela Iselín, que llevaba ocho décadas funcionando y generaba problemas de calefacción.

Sobre la escuela Iselín

Se encuentra en la calle Comandante Salas, entre Belgrano y Alsina de la ciudad de San Rafael y forma parte del Centro Cívico, junto a la Plaza San Martín, el Palacio Comunal y la Catedral San Rafael Arcángel.

Comenzó a funcionar el 19 de mayo de 1930, con cinco secciones de cuatro grado y 139 alumnos, como anexo de la escuela “25 de Mayo” por iniciativa de Teófilo Quiroga y Saúl Simonovich, quien impulsó el nombre de Rodolfo Iselín, en homenaje al fundador de San Rafael.

La primera directora fue Nélida de Calderón y las maestras fundadoras: Ángela Abrego, Rita Musa, Elvira Cuenca, Angélica Ureta y Nélida Ponte.

En el año 1951 se construyó el actual edificio, ubicado en el predio que donó Rodolfo Iselín.

La institución, de 89 años cuenta con una matrícula de 677 alumnos.

El teatro de la escuela Iselín como Patrimonio Cultural

En 2018, los alumnos de 7º grado “A” y “B” de la escuela Iselín fueron premiados por revalorizar su teatro. Obtuvieron el primer el primer premio en el concurso nacional “Turismo, Patrimonio y Escuela”, certamen organizado por el Ministerio de Turismo de la Nación, para promover la valoración y protección de nuestro patrimonio natural y cultural como pilar fundamental de la actividad turística.

En el proyecto institucional, los estudiantes plasmaron la necesaria revalorización del teatro escolar como patrimonio cultural. Para realizar el trabajo, investigaron la historia de la sala, describieron sus características, recopilaron fotos que fueron donadas por alumnos egresados y artistas que actuaron en el escenario, y formularon una propuesta de recuperación.

La iniciativa contó con el apoyo de los padres de los estudiantes y de la directora de entonces, María Inés Rodríguez.