El stand up revive en Nueva York al aire libre

Por Jason Zinoman | La comedia, uno de los principales fuertes de los teatros en esa ciudad, se reinventa al ritmo de la pandemia.

En una hermosa tarde de jueves en Prospect Park, Ariel Elias, una astuta comediante joven de Kentucky, bajó una colina, echó una mirada a las pocas decenas de personas en el público que guardaban una sana distancia, sentadas al lado de una familia que volaba una cometa, y dijo: “Gracias por estar aquí, y… muy mal hecho”. Este chiste retrata a la perfección la extraña mezcla de emoción, ansiedad y culpa que sentí por estar en una multitud que guardaba la distancia apropiada (pero algunos no llevaban tapabocas), carcajeándonos de un monólogo de comedia producido de manera ilegal bajo un vasto cielo azul. “Todo está al revés”, concluyó Elias, añadiendo que incluso lidiar con las peleas de borrachos cambió. “Ahora te dicen: ‘A ver, amigos, mejor métanse’”.

Realizar comedia en vivo en Nueva York ahora es como vender cerveza durante el periodo de ley seca. Una autoridad estatal me dijo esta semana que los espectáculos de comedia en vivo siguen sin estar permitidos, pero eso no evitó que haya funciones en jardines, parques y terrazas, a veces producidas con poca publicidad, o ninguna. Ningún club fue más ambicioso durante la pandemia que Stand Up NY, una institución del Upper West Side que le ha dado tiempo en el escenario a más comediantes por semana que cualquier otro club de comedia en la ciudad. Stand Up NY lo logró adueñándose de espacios en parques todas las noches en tres distritos de la ciudad: tan solo la semana pasada dieron 40 funciones. El club ya está planeando expandirse a nuevos parques, incluso uno en Nueva Jersey, con el objetivo de realizar 60 presentaciones en una semana, con un anfitrión y cinco cómicos, hasta que en el otoño empiece a hacer demasiado frío.

Estas funciones atrajeron a un público de aproximadamente 1000 personas la semana pasada, afirmó el club, y también infundió el deseo de regresar en los comediantes que se fueron de la ciudad en marzo por la cuarentena. Luego de pasar cinco meses con su familia en Míchigan, el comediante Jeffrey Arcuri dijo que las presentaciones en los parques lo habían traído de regreso a la ciudad y que se había encontrado con públicos agradecidos. “La gente que acude a estos shows de verdad quiere estar ahí”, comentó en una llamada telefónica. “Se les ve en la cara”.

Hasta que sucedió la pandemia, Stand Up NY no era precisamente la estrella del mundo competitivo de la comedia en vivo. Atraía a multitudes repletas de turistas a su salón estrecho solo gracias a grupos de empleados que repartían boletos con descuento en la calle. “Soy dueño del club desde hace 12 años y no me sentía muy orgulloso de él”, me comentó Dani Zoldan, que se encarga de las operaciones del día a día en nombre de sus socios. “Esta era una oportunidad no solo para traer de regreso la risa a Nueva York, sino para fortalecer nuestra reputación, así que decidí hacer algo a lo grande”, dijo en una entrevista por Skype. “No quiero hacer una función por noche en frente de mi club. Eso me aburre. Quería causar sensación”.

Una función de stand up en el Prospect Park, Brooklyn, Nueva York, el 22 de agosto de 2020. (Foto: Nina Westervelt/The New York Times)
Una función de stand up en el Prospect Park, Brooklyn, Nueva York, el 22 de agosto de 2020. (Foto: Nina Westervelt/The New York Times)Por: NINA WESTERVELT | NYT

A fines de junio, preparó una función sin permiso en la llanura de Sheep Meadow en Central Park y fueron unas cincuenta personas. Luego se expandió rápidamente, a otros parques en Manhattan, Brooklyn y Queens. Las funciones se anuncian en el sitio web del club, donde se pueden comprar boletos o solo llegar y verlas gratis. La mayoría de los espectáculos no cuentan con amplificadores de sonido, pero en Prospect Park, los cómicos sí usaron micrófonos. El Departamento de Parques y Recreación canceló dos funciones en Battery City, pero solo esas. Zoldan dijo que unos oficiales de policía incluso se habían detenido a ver la comedia en vivo. Cuando le pregunté por qué creía que no lo clausuraban, dijo que el público guardaba una distancia responsable, pero, en un correo electrónico conjeturó: “También creo que les desagrada tanto el alcalde que no quieren escuchar sus instrucciones”.

Zoldan, que no vende alcohol en sus espectáculos, dijo que los ingresos eran un 30 por ciento de los niveles prepandémicos. La recompensa real no se puede medir en dólares, sino en el público más joven al que está llegando, las cifras más altas que está alcanzando en las redes sociales, los correos electrónicos elogiosos que le envía el público y las relaciones con los cómicos. Menciona a algunos como Mark Normand y Marina Franklin que no daban funciones en su club antes de la cuarentena pero que se han vuelto regulares en las presentaciones al aire libre.

No obstante, sus esfuerzos de rehabilitación se toparon con una barricada cuando su socio James Altucher publicó un ensayo titulado “La ciudad de Nueva York murió para siempre”, que desató controversias, incluyendo una oposición de ni más ni menos que Jerry Seinfeld, quien criticó el argumento y se burló de Stand Up NY en un ensayo publicado por The New York Times. Alguien incluso escribió en la acera del club: “El dueño cree que NY está muerta. Yo creo que él mató a su club”.

Zoldan dijo que no estaba de acuerdo con su socio, y que el ensayo lo hizo “para lavarse las manos”, pero también parecía disfrutar el hecho de que, finalmente, Stand Up NY era el club del que todo mundo estaba hablando. Asimismo, está muy consciente de que artículos como este podrían hacer que se cierren más funciones. “Incluso si nos siguen cancelando, encontraré una manera de que continúe”, afirmó. “Nunca había tenido esa sensación de que los comediantes y el público nos aprecia. Siento que estamos haciendo algo bien. Por fin”. Dar monólogos al aire libre no es lo ideal. Algunos de los chistes no llegan a escucharse por el ruido de los aviones que pasan y la risa no resuena igual bajo cielo abierto que bajo un techo. Pero los asistentes a los espectáculos que vi eran jóvenes y estaban entusiasmados, y los comediantes parecían emocionados de estar otra vez con una comunidad de aficionados a la comedia en vivo.

Fuente: TN

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