El perfil de Fabián Gutiérrez: de secretario privado a empresario fanático de los autos caros

Fabián Gutiérrez fue cadete, secretario, confidente de Néstor y Cristina Kirchner y, como varios de los hombres cercanos a los Kirchner, también fue investigado por cómo hizo su patrimonio mientras estaba bajo la protección del poder. En 1994, con 21 años, ingresó a trabajar como cadete a la Caja de Servicios Sociales, la obra social provincial donde su madre, Teresa García, también fue funcionaria. Al año siguiente empezaría a formar parte del grupo de asistentes de Néstor Kirchner.

A partir de entonces, todo fue ascenso en la vida de Gutiérrez, quien esta mañana fue hallado muerto. Estuvo apenas un año alejado de los Kirchner, en 2005. Nunca trascendieron oficialmente las causas: se habló de estrés del secretario que, para entonces, tenía 32 años. En esa época fundó Patagonia Gourmet, una SRL creada para la explotación de bares, confiterías, panaderías y restó. Por entonces, obtuvo la franquicia de «Havanna» en El Calafate, pero el local no estuvo más de dos temporadas abierto.

De altura intermedia, hablar bajo y trato afable. Las zapatillas y las camperas deportivas eran su marca registrada. Aún cuando secundaba a Cristina Kirchner, en los lugares más formales, rara vez usaba traje.

Cuando la actual vicepresidenta fue electa como jefa de Estado, Gutiérrez volvió al staff de los secretarios. Para entonces, el sueño de la casa propia ya había empezado a gestarse. Fue la enorme mansión de más de 800 metros cuadrados la que lo puso en la tapa de los diarios, sobre la cual el secretario dijo que solo fue de U$S 300 mil, aunque el mercado local la valuaba en un millón de dólares.

La casa de Fabián Gutiérrez que en su momento despertó sospechas por su millonaria valuación
La casa de Fabián Gutiérrez que en su momento despertó sospechas por su millonaria valuación

La enorme casona de trazos minimalistas, alejada del centro, cuenta con domótica, es decir, es una casa inteligente, con tecnología en los sistemas de seguridad, gestión energética, bienestar o comunicaciones. Completa el cuadro una pileta de natación de 25 metros, cubierta y climatizada. La construcción no fue sin problemas: dejó proveedores sin pagar. Cabe aclarar que allí no fue el operativo de anoche, sino en otro chalet ubicado en la zona de chacras de la ciudad.

Tras alejarse del entorno de los Kirchner, Gutiérrez supo construir una apacible vida entre El Calafate, Puerto Madero, Río Gallegos y Tierra del Fuego. A los 46 años logró montar una estructura de negocios variados que va desde el turismo, la construcción y gastronomía, hasta el lavado de ropa o juegos infantiles para niños. Sin embargo, no todos están a su nombre o el de su familia. Con los años se deshizo en los papeles de algunos negocios, pero no del control efectivo de ellos, según pudo cotejar LA NACION.

En 2017 se le inició una causa por posible lavado de activos, la misma que al año siguiente lo llevó al equipo del juez Claudio Bonadio a procesarlo por creer que los activos del secretario provenían del mecanismo de recaudación destapado en la causa de Los cuadernos de las coimas.

Causas y azares

En el pasado, Bonadio y Gutiérrez ya se habían encontrado: el juez federal había sobreseído en 2011 al secretario en una causa donde lo investigó por enriquecimiento ilícito junto a otros colaboradores de los Kirchner, entre ellos Daniel Muñoz. Había indicios a investigar porque en épocas de cepo cambiario Gutiérrez y su familia ofrecían a los proveedores locales de servicios pagarles en euros por las sospechas del origen del dinero, como por las dificultades para cambiarlo en los bancos locales.

Entre sus debilidades figuran los autos de alta gama. En mayo de 2010, cuando ya estaba imputado por enriquecimiento ilícito, inauguró la concesionaria de autos multimarca «Machines» en Río Gallegos, con un evento que convocó a buena parte del empresariado local y referentes del FVS local. Ese mismo año, también se le dio por un rubro habitual del entorno K: la construcción. Constituyó Contruc SEC SA, junto a su socio Javier Alfredo de la Torre, con quien regentearon el hotel Comercio, en Río Gallegos.

Al hobby del turismo, Gutiérrez lo canalizó por dos empresas y desarrolló en Tolhuin, en el corazón de Tierra del Fuego, un exclusivo lodge de pesca, de difícil acceso. Hasta allí llegó la Justicia en 2017.

Fuente: LA NACION

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