El Gobierno cree que «no es momento» para plantear una reforma al sistema de salud

Hace diez días, el presidente Alberto Fernández recibió en la quinta presidencial de Olivos a los directivos de la empresa de salud OSDE. Según un funcionario que participó de la charla, los empresarios «se fueron chochos». Para el jueves próximo, el Presidente tiene prevista una nueva reunión con Claudio Belocopitt, de Swiss Medical Group, con quien ya se encontró días atrás.

Ambas reuniones son señales de la decisión del Gobierno, según evalúan fuentes oficiales. «No es momento de pelearse con el sistema de salud», contestan a LA NACION desde la Casa Rosada, y aseguran que más allá de la ayuda puntual y urgente para el sector de las prepagas «no está en carpeta» la amplia reforma al sistema de salud enunciada por la vicepresidenta Cristina Kirchner en una de sus últimas apariciones públicas, una idea retomada este fin de semana por el viceministro de Salud bonaerense y dirigente de la fundación Soberanía Sanitaria, Nicolás Kreplak.

«Se está trabajando en beneficios para las empresas de medicina prepaga, a través de su inclusión en Repro y diferimiento de impuestos. Tenemos que definir cómo ayudar en plena pandemia. Lo demás no está en carpeta», coincidieron desde otro despacho de Balcarce 50, donde intentan despejar los rumores de estatización del sistema a mediano plazo, una idea sobrevolada por declaraciones de Kreplak durante el fin de semana.

«Es importante una reforma del sistema sanitario. No sé si el momento es este, pero no podemos demorarlo más tiempo», afirmó el viceministro de Salud bonaerense a la radio AM 750. «Todos los que estamos trabajando en el sistema de Salud sabemos que hay que hacer una reforma. La discusión es cómo la hacemos», afirmó, y aunque dijo que «la reforma tiene que ser con todos los actores», sostuvo que «el Estado tiene una responsabilidad de gobernanza sobre el sistema de salud» y que «no pueden ser más parches, hay que hacer una reforma seria. Tampoco puede ser con la nuca mirando al pueblo», afirmó Kreplak. «No podemos aceptar que haya salud mejor para unos y peor para otros», destacó el viceministro, que comparte el trabajo en la fundación y por ende la postura sobre eventuales reformas con el ministro de Salud bonaerense, Daniel Gollán.

Desde la medicina prepaga desconfían, y recuerdan que hace dos semanas el Gobierno dio marcha atrás con la autorización para aumentar el 7 por ciento las cuotas a sus afiliados. «Sería más sano saber de qué se trata y no esta incertidumbre que vivimos (.) no entendemos el cambio de relación en dos, tres horas. Esto es lo que llama la atención», dijo Belocopitt a LA NACION luego de aquel episodio.

Además de las prepagas, otros actores importantes del sistema como los sindicatos -dueños de hospitales y sanatorios a través de las obras sociales- hacen trascender su preocupación. Desde la CGT negaron haber sido convocados por el Instituto Patria para discutir el tema, y en voz baja aseguran que se enteraron por los medios de las intenciones de reformar el sistema de salud. Los directivos de las obras sociales sindicales se reunirían hoy para evaluar un posible avance de la iniciativa que empuja Kreplak.

«Vamos a tener que repensar todo el sistema de salud en la Argentina para hacer un uso más eficiente de los recursos», advirtió la vicepresidenta Kirchner durante un acto del Frente de Todos en La Plata, en la declaración que precedió a otra declaración de Fernández, en la que coincidía en la necesidad de una reforma.

«Es un problema muy profundo. No es un problema que empezó en el gobierno anterior. Es un problema de cómo se fue formando el sistema de salud», dijo el jefe del Estado hace dos semanas en diálogo con Radio Con Vos. Hasta ahora, y como informó LA NACION, el Gobierno convocó a sucesivas reuniones a todos los actores del sistema (gremios, prepagas y prestadores) para trazar un estado de situación, sin avances concretos.

Aún sin proyecto de ley de reforma a la vista, los cambios en discusión parecen pasar por tres ejes: la integración de los sistemas público y privado, una reducción de la cantidad de obras sociales (hoy son 290, aunque solo unas pocas son rentables) y la aplicación de modificaciones impositivas para aliviar la carga al sector. Un escenario que, en plena pandemia y en el corto plazo, el Gobierno parece poco dispuesto a modificar, más allá de las intenciones de la vicepresidenta y las declaraciones de Kreplak.

Fuente: LA NACION

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