El Gobierno busca que junio sea “bisagra” en la vacunación y sigue la molestia con Larreta por las clases

La Casa Rosada admite que será un mes “duro”, pero quieren terminarlo con unas 17 millones de dosis aplicadas. La “ley pandemia” para administrar las restricciones.

A pesar de las promesas que en reiteradas oportunidades terminaron sepultadas por la realidad, el Gobierno espera que junio sea un antes y un después en el manejo de la pandemia apuntalado especialmente por la llegada de un buen número de vacunas que permitan alcanzar unas 17 millones de dosis aplicadas mientras se atraviesa el invierno más crudo.

«Todavía queda por delante un mes muy difícil, junio va a ser muy duro, pero va a ser muy bisagra: tenemos las vacunas para acelerar el plan de vacunación», explicaron este domingo a Clarín altas fuentes oficiales, en la previa del vencimiento de las restricciones que, por el DNU vigente, volverán a implementarse el próximo fin de semana en las zonas de alto riesgo epidemiológico.

La ministra de Salud, Carla Vizzotti, y la asesora Cecilia Nicolini -dos funcionarias que, por la pandemia y por la pasividad de buena parte del gabinete, cobraron notoriedad en el último tiempo- desmenuzaron este domingo en Ezeiza, en su vuelta de la travesía por México y Cuba, el cronograma de llegada de dosis para los próximos días: 2,1 millones de AstraZeneca este lunes, otras 3,5 millones «a partir del 14 de junio» y un nuevo lote de Sputnik V previsto para «esta semana».

Carla Vizzotti y Cecilia Nicolini en Cuba donde negociaron por la vacuna Soberana aún bajo estudio.

Carla Vizzotti y Cecilia Nicolini en Cuba donde negociaron por la vacuna Soberana aún bajo estudio.

Hasta ahora, según el monitor público del Ministerio de Salud, el país aplicó 12.063.160 vacunas: 9.318.742 personas vacunadas con una dosis y 2.744.418 con ambas.

«Esta semana deberíamos vacunar mucho. Tenemos los centros, y ahora además tenemos las dosis», se entusiasman desde el entorno presidencial.

Es que arrastran, desde fines del año pasado, una serie de promesas en torno al arribo de vacunas que no fueron satisfechas. Y que la oposición utilizó, para colmo, y de manera premeditada, para sembrar dudas sobre la eficacia de la gestión, con especial hincapié en el affaire Pfizer. Desde el Gobierno apuntan en ese sentido a sostener los niveles récord de inoculación alcanzados, según las estadísticas oficiales, en los primeros días de mayo.

El 5 de este mes se inmunizó, por caso, a 236.814 personas, la mayor cifra desde el inicio de la campaña de vacunación.

Para la Casa Rosada, junio podría ser, paradójicamente, también bisagra por el número de muertos por coronavirus. Se espera, según fuentes oficiales, que el mes entrante continúe alto el número de víctimas fatales por la altísima ocupación de camas de terapia. El porcentaje de pacientes en las UTI de todo el país que pierde la batalla contra la enfermedad no da tregua: por el contrario, sigue en alza.

Esta semana, sin embargo, Alberto Fernández y sus colaboradores esperan una baja en los contagios por las restricciones implementadas por decreto en los últimos días, y consensuadas con los gobernadores y con el jefe de Gobierno, Horacio Rodríguez Larreta.

El consenso con la administración porteña, de todos modos, fue breve: el viernes, al filo de la conferencia de prensa en la sede de Uspallata, Diego Santilli llamó a Santiago Cafiero -Felipe Miguel estaba offline por coronavirus- para avisarle que volverían con la presencialidad escolar, a pesar de los parámetros epidemiológicos que rigen hasta el 11 de junio en el DNU vigente.

«Nos dijeron que cuidarían otras cosas, como si fuera una negociación, y no lo es: el decreto sigue marcando parámetros objetivos. Nosotros siempre lo planteamos como una actividad que moviliza gente, no es que se enfermen los pibes dentro del colegio…», se justificaron desde la Jefatura de Gabinete.

Fue uno de los pocos contactos de la semana, a pesar del diálogo frecuente entre Fernán Quirós y Vizzotti y del propio Santilli con Julio Vitobello, al que conoce desde las viejas épocas de militancia peronista.

Esta vez, Fernández y Rodríguez Larreta no hablaron: habían sacado el vínculo del deshielo hace una semana y media, pero lo volvieron a congelar. La decisión del jefe de Gobierno de reabrir las escuelas desde este lunes causó, otra vez, malestar en la Casa Rosada. «Tenemos nuestra visión y ellos tienen otra. Pero lo nuestro es estrictamente epidemiológico», abundan desde el entorno presidencial.

Durante su paso por México, donde supervisó el acuerdo bilateral por el contrato con AstraZeneca, Vizzotti alimentó además la posición interna de la Casa Rosada: les recordó a algunos de los colaboradores del jefe de Estado la decisión del estado mexicano de sostener el cierre de escuelas desde marzo del año pasado. Y que le valió a ese país una seria advertencia por parte de UNICEF.

La ley de «superpoderes»

Ahora, el Gobierno deberá resolver cómo sigue la administración de las restricciones a partir del 11 de junio, cuando venza el actual decreto. Para ese viernes, dentro quince días, la Casa Rosada espera poder contar con la «ley pandemia» -«superpoderes», según la oposición- que ya tiene media sanción del Senado y que la Cámara baja se apresta a debatir a partir de esta semana.

Uno de los artículos del texto plantea la presencialidad escolar como principio general y la suspensión solo en casos de alerta epidemiológica u otras excepciones dispuestas por el Consejo Federal de Educación. «Ahí se va a tener que cumplir la ley, y se acabó la discusión», plantean desde Olivos.

La opción B, si Diputados no llega con los tiempos, podría ser otra vez la opción A: apelar de nuevo a un DNU. Y volver, por enésima vez, a las tensiones de la negociación política.

Fuente: Clarín

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