El abogado “buitre” que vuelve a la carga contra Argentina

Fue quien abordó personalmente la Fragata Libertad para embargarla en octubre de 2012. El caso argentino lo hizo famoso y le valió premios. Ahora representa a un grupo de 20 fondos que negocian la deuda con el Gobierno.

«Nunca sentí que corría riesgo físico. Pero cuando tuve que entregar mi pasaporte reconozco que definitivamente se me cruzó por la cabeza que quizás no fuera a recuperarlo, o que al menos no sería tan fácil».

La anécdota es de Dennis Hranitzky y casi lo convirtió en leyenda. Relata el momento en el que personalmente abordó la Fragata Libertad argentina, cuando atracó en Ghana aquel octubre de 2012.

Es que Dennis Hranitzky fue el abogado del archienemigo de la «saga holdout», Paul Singer, dueño de Elliott Management, en esa inagotable pulseada con la Argentina que lo catapultó a la fama en materia de reestructuraciones soberanas.

Hranitzky recuerda que estaba nervioso. Debía entregar su documento al capitán como condición para abordar y poder comunicarle formalmente que el navío estaba siendo embargado. Uno de los golpes más duros y humillantes en esta batalla legal que duró 15 años. 

El caso le valió a la firma de abogados para la que trabajaba entonces, Dechert, nada menos que el reconocimiento como «Global Dispute of the Year» (Caso global del año), por la prestigiosa revista The American Lawyer en 2016.  En ese opaco mundillo, equivale a tocar el cielo en las manos.

No es raro que justo hace unos días, el 21 enero, Hranitzky haya decidido abandonar después de 13 años Dechert para mudarse con casi todo su equipo a otra firma legal, Quinn Emanuel Urquhart & Sullivan.

El bufete le ofreció armar toda una nueva área para que haga lo que mejor conoce: Sovereign Litigation, esto es, llevar a los Estados en default a los tribunales para que terminen pagando todo. Una jerarquía no le reconocía su antiguo empleador.

También hay que decir que no debe haber sido fácil lidiar con el billonario Paul Singer como cliente. Tienen, de todos modos, un punto en común: ambos se recibieron de abogados en Harvard.

De hecho, Singer, quien creció en Teaneck, Nueva Jersey, un suburbio de la ciudad de Nueva York, ejerció siete años en Wall Street hasta que se cansó. Empezó entonces a invertir en acciones con su padre, farmacéutico. «Él y yo encontramos casi todas las formas posibles de perder dinero», dijo alguna vez en una entrevista.

Ahora Hranitzky sale de las sombras y se convierte, de golpe, en un nuevo jugador en el tablero de la reestructuración nacional. Es que el veterano abogado decidió representar a un grupo de acreedores que se está organizando desde hace unos meses y que ya alcanzan los 20 fondos.

Así lo reportó Bloomberg, a quien Hranitzky dijo: “Sería un error verle demasiado al hecho de que el grupo me hayan contratado, dada mi historia litigando en nombre de Elliott”. Su fama le precede, es cierto.

Según Bloomberg, estos acreedores se concentran en activos que formaron parte de los intercambios de deuda del país en 2005 y 2010, ya que poseen cláusulas de acción colectiva que establecen que los tenedores de solo un tercio del monto principal de un solo bono podrían vetar cualquier acuerdo que no respalden.

Así y todo, su abogado aseguró que los tenedores de bonos pretenden ser “completamente constructivos” en el proceso de reestructuración.  Una declaración que genera, como mínimo, cierta suspicacia. El grupo está encabezado por Monarch, HBK Capital Management, Cyrus Capital Partners LP y VR Capital Group Ltd. como miembros del comité directivo.

Hay otros frentes aglutinándose y preparándose para charlas menos constructivas de las deseadas. Es el caso de dos monstruos de Wall Street, BlackStone y Fidelity, entre los seis principales tenedores de deuda argentina.

White & Case LLP es el asesor legal, con Ian Clark al frente, otro asesor de reestructuración con mucha experiencia sobre las espaldas que ya visitó incluso Buenos Aires para conversar con el Gobierno.

Pero para Hranitzky será distinto. Conoce bien a Cristina. Conoce la lógica del kirchnerismo. Y a esta altura difícilmente se asuste fácil.  Sus clientes no serán un tiburón como Singer. Pero claramente pueden descarrilar la cosa.

 

Fuente: Clarín

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