Dura crítica de la Iglesia contra la “ideología de género” y el aborto

Sostiene que hay “una amenaza al vínculo primario y esencial del binomio humano”.

La Iglesia criticó con dureza la “ideología de género” que sostiene que la identidad sexual es una construcción personal y que no está dada por la naturaleza, al considerarla “una negación de la realidad”. O sea, que niega la “diferencia y reciprocidad natural entre la mujer y el varón”, por lo que a su juicio que constituye “una amenaza al vínculo primario y esencial del binomio humano”.

Lo hizo en un documento titulado “El Dios de la vida y del amor humano”, que fue presentado ayer en la Conferencia Episcopal por su presidente, el obispo Oscar Ojea, y el titular de su área de Vida, Laicos y Familia, el obispo Pedro Laxague. En el texto, también se condena el aborto, pero se afirma que “la misma defensa de la vida nos lleva a cuidar (…) también la vida de los pobres”.

Los obispos manifiestan su preocupación por “cómo se incrementan las esclavitudes que claman a Dios: la violencia en todas sus formas; la trata de personas, la explotación de los más débiles, los vulnerables y empobrecidos, especialmente niños, mujeres y ancianos”.

También expresan su inquietud por “las prácticas abortivas y la anticoncepción; la degradación de los vínculos interpersonales y la violencia doméstica, especialmente sobre la mujer, las adicciones a las drogas y a la pornografía, la indiferencia, etc.”.

“A esto se suma -agregan- la desorientación antropológica, que tiende a cancelar las diferencias entre el hombre y la mujer, consideradas como simples efectos de un condicionamiento histórico-cultural, estructurándose como pensamiento único y clausurado a un diálogo abierto y plural y, por tanto, excluyendo el encuentro”.

Tras citar la Biblia donde se dice que Dios los creó “a su imagen y semejanza” varón y mujer, señalan que la “ideología de género” convierte “la vida humana, así como la paternidad y la maternidad en realidades componibles y descomponibles, sujetas principalmente a los deseos de los individuos o de las parejas”.

En cuanto al aborto, citan al Papa Francisco que afirmó que “la defensa del inocente que no ha nacido, por ejemplo, debe ser clara, firme y apasionada, porque allí está en juego la dignidad de la vida humana, siempre sagrada, y lo exige el amor a cada persona más allá de su desarrollo”.

“Pero igualmente sagrada –sigue la cita- es la vida de los pobres que ya han nacido, que se debaten en la miseria, el abandono, la postergación, la trata de personas, la eutanasia encubierta en los enfermos y ancianos privados de atención, las nuevas formas de esclavitud y en toda forma de descarte”.

Consideran, además, que en el plano legislativo la defensa de la vida humana desde la concepción hasta la muerte natural es una exigencia de justicia”.

“Pero también, como expresión del compromiso por el don de la vida –subrayan-, en muchos lugares de nuestro país ha surgido iniciativas en el campo de la vida pública para favorecer acciones y políticas educativas, sanitarias, laborales previsionales y culturales de promoción de los derechos de la maternidad vulnerable, procurando ayudando a prevenir las muertes maternas y cuidar la vida de la madre y el niño”.

Con todo, admiten que “van cayendo los viejos sistemas de pensamiento y este derrumbe nos coloca ante el desafío de abrirnos a una humanidad más libre y tolerante. En ella debemos aprender a convivir mediante el diálogo, el respeto por las diferencias y el anhelo en procurar siempre el bien común del otro”.

 

Fuente: Clarín