Deuda: la sobredemanda de bonos en pesos abre una puerta de financiamiento al Gobierno

Con la normalización del mercado de deuda en pesos se le abre al Gobierno la posibilidad de conseguir por esa vía préstamos nuevos .

El Gobierno pudo confirmar hoy, por segunda vez en dos días, que encontró en el mercado local un aliado a la hora de refinanciar la abultada deuda que heredó en pesos, lo cual que permite comenzar a proyectarlo para el tramo final del año y el ejercicio próximo como una vía de acceso a nuevo crédito, lo que aliviaría el stress al que está sometido en las actuales circunstancias el Banco Central (BCRA).

Con la emisión de Letras del Tesoro a descuento (Ledes) -dos reaperturas y dos nuevas y a plazos más extensos- consiguió alzarse con otros $61.100 millones del mercado , un monto 35% superior al que buscaba (llamó a subasta por $45.000 millones) y que le permite cubrir los vencimientos proyectados $56.000 millones que enfrenta hacia el final de la semana .

A esto se suma que consiguió alargar los plazos de colocación ya que el 60% de la demanda fue por las letras nuevas colocadas a seis y siete meses, aplacando la marcada inercia que había mostrado el mercado por los instrumentos más cortos en los últimos meses.

Vale recordar que el viernes el Gobierno había captado del mercado otros $27.800 millones (cifra que duplicó a la que buscaba) mediante la reapertura de dos Letras del Tesoro (a descuento y otra también a descuento pero ajustable por CER) y un bono en pesos indexados (Boncer 21) tras una subasta en la que buscó unos $18.000 millones para atender hoy principalmente el pago de los cupones de intereses que vencen del Discount y el Cuasipar en pesos. Es decir, ya había logrado financiamiento extra por unos $10.000 millones a lo que hay que agregar los $5000 millones de hoy.

Si bien se trata de un aporte mínimo -representa el 6% del déficit primario con que cerró junio-, se lo considera un dato alentador.

La posibilidad de que la plaza local pase a ser una fuente de financiamiento genuina del sector público (y no solo acepte refinanciarlo) es considerada fundamental por los analistas ya que permitiría al BCRA limitar en parte la sostenida emisión que, se proyecta, podría llegar a superar los 6 puntos en relación al PBI.

Desde que comenzó la cuarentena esa entidad lleva girados al Tesoro $205.000 millones en concepto de adelantos transitorios (está casi en el tope de lo que puede financiarle de este modo) y otros $940.000 en concepto de utilidades que provienen de ganancias meramente contables derivadas de un cambio de criterio en la valuación de algunos de sus activos.

«En mayo ya habíamos logrado acceder a financiamiento neto. En junio, un mes complejo por la magnitud de los vencimientos y las características de los bonos que vencían (por la porción en manos de fondos de inversión extranjeros) conseguimos renovar el 92% de los vencimientos. Con la normalización del mercado era esperable y deseable que en julio volvamos a lograr obtener financiamiento neto como en mayo y lo logramos así que somos muy optimistas sobre lo que viene», evaluaron ante una consulta de LA NACION desde la Secretaría de Finanzas, aunque sin arriesgar proyecciones al respecto.

Aunque buena parte de la tarea al Gobierno se le simplificó por los excesos de liquidez que se notan desde abril en el mercado , derivados de la millonaria emisión monetaria para asistir al fisco, el acceso más fluido al mercado deriva de una suerte de nuevo estatus que va consiguiendo la nueva deuda en pesos, respecto de su confiabilidad.

Así ayer l o que hasta abril lucía como un problema y agregaba stress al mercado local, ya no lo provoca y se especula incluso con que pase a ser una puerta a determinadas soluciones.

Los analistas valoran esta posibilidad aunque aclaran que es limitada dada la dimensión que tomó el rojo fiscal

«Dada la magnitud que hoy alcanza el déficit es imposible pensar que pueda suplantar al BCRA: el mercado no tiene capacidad suficiente para absorberlo y la demanda en algún momento se puede ‘empachar’. Pero es positivo que haya otras vías de financiamiento y el mercado pueda acompañar porque, aunque marginalmente, quita algo presión al Central», juzga Guido Lorenzo economista, docente y director de LCG Consultora.

«Con cepo cambiario y deuda en dólares defaulteada (ley local y extranjera), en un contexto de liquidez muy alto, no es fácil proyectar la demanda de instrumentos en pesos», explica por su parte Mariela Díaz Romero, de Econviews. «Además el sector privado le está compitiendo aprovechando el apetito que hay por deuda dollar-link y no sabemos que participación está teniendo el las subastas el sector privado, por lo que es difícil proyectar», acota.

«Lo concreto hasta acá es que superado el test del Bopomo y con la promesa de dolarizar a futuro una parte, se generaron mejores expectativas lo que facilita las refinanciaciones y deja espacio incluso para que el Tesoro consiga financiamiento neto en el margen . Pero para que esto se mantenga o la demanda incluso aumente, dos escenarios deseables para que la asistencia del BCRA sea en todo caso para costear políticas por la pandemia y no pagar pagar vencimientos como pasó en febrero, el Gobierno deberá esbozar políticas de mediano plazo para que los inversores se sigan viendo atraídos a entrar a estas licitaciones», advierte.

Los números del día

Por lo pronto los números de las últimas dos subastas fueron buenos: más amplia captación sin necesidad de aumentar tasas.

El detalle de la subasta del día realizada por el Ministerio de Economía es el siguiente:

  1. $20.000 millones fueron adjudicados en Ledes a vencer en 72 días (11 de septiembre) a un precio de $943,43 por cada lámina de $1000 nominales que representa una tasa del 30,40% nominal anual. Dada la fuerte demanda se emitió 2,5 veces el monto previamente anunciado (de $8000 millones) y se debió prorratear su asignación al 76,9 por ciento. Con lo emitido hay casi $70.000 millones de este instrumento en circulación.
  2. Otros $12.736,49 millones se colocaron en Ledes a 120 días (29 de octubre) a $906,83 por cada $1000 lo que supone tasa del 31,25% nominal anual.
  3. Casi $ 9000 millones más fueron asignados en las nuevas Ledes a vencer a fin de año (30 de diciembre) vendidas a $858,70 pesos y una tasa del 33% anual.
  4. Por último se adjudicaron $ 27.525 millones en nuevas Ledes a vencer en 212 días (29 de enero de 2021) a $837,12 (tasa del 33,50% anual).

En total, emitió nuevos papeles de deuda por $69.201,35 millones los que le permitieron alzarse con $61.136 millones cash ya que se trata, como su nombre lo dice, de Letras que se colocan con descuento, lo que representa su tasa. La diferencia entre ambas montos explica lo que el Gobierno deberá abonar en total al pagarlo, al sumarle los $ 8065 millones en intereses acordados.

 

Fuente: LA NACION

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