Cuando ingresó a la cárcel, un abusador fue torturado y filmado

Los compañeros de cárcel lo obligaron a vestir ropa interior de mujer y realizar un bailecito “sensual”, mientras, lo filmaban.

Se trata de un interno del penal Almafuerte que fue condenado por abusos sexuales, sus compañeros realizaron dos videos que tomaron trascendencia pública.

Las imágenes habrían sido registradas por reclusos alojados en el pabellón de Admisión II, donde cumplen condena con muy buena conducta y se dedican a estudiar y a entrenar para el equipo de rugby del complejo penitenciario.

Según confiaron desde el Servicio Penitenciario provincial al sitio digital de Los Andes, el pasado 23 de diciembre a las 9.30 el interno se acercó a los guardias del sector y les dijo que el día anterior había sido atacado sexualmente por sus compañeros. De inmediato, se activó el protocolo para estos casos, se ordenó el resguardo y aislamiento.

La difusión del material se produjo varios días después de la filmación; son dos videos, que duran escasos minutos,puede observarse a la víctima siendo increpada por otros internos. En uno de los clips sale vistiendo ropa interior femenina y realizando el baile del “meneíto” como exigencia de los otros reclusos que, mientras filman, ríen a carcajadas y lo golpean forzándolo a hacer otros actos humillantes como llevarse un palo a la boca.

La víctima tiene tres causas por abusos sexuales y cumple condena por esos y otros delitos. El último caso que acumuló en su expediente fue un intento de abuso contra una docente del penal cuando asistía a clases. Ese abuso habría sido el que desencadenó la furia de los demás reclusos, que lo castigaron por “violín”, como se califica a esos reos en las cárceles.

¿Tres? ¿Por violaciones?”, se oye luego preguntar a uno de los hostigadores que filman mientras los demás le dan cachetadas en la cabeza y lo hacen mirar a cámara. El interpelado admite las acusaciones agachando la cabeza y tratando de esquivar los golpes, aunque sin éxito. Luego de forzarlo a succionar un palo de escoba le pegan y le dicen “Dale, volá, gato”.