Cómo son las lagunas artificiales más impresionantes que imitan al Caribe

Ofrecen vida de playa todo el año y permiten la práctica de disciplinas náuticas sin motor.

Impactan, seducen e invitan a disfrutar de la playa durante todo el año. Son las lagunas artificiales de aguas cristalinas, que brindan la posibilidad de practicar disciplinas náuticas en embarcaciones sin motor.

Se insertan con armonía en un paisaje de arenas blancas, palmeras y muelles, donde los vecinos pueden nadar, bucear y practicar windsurf, kayak y stand up paddle, entre otros deportes.

Las Crystal Lagoons tienen un bajo costo de mantenimiento. Son monitoreadas de forma remota desde la avanzada plataforma tecnológica Cloud, asegurando una calidad de agua óptima y un ambiente amigable con el entorno natural.

Además, emplean hasta 100 veces menos productos químicos que los sistemas tradicionales de desinfección de piscinas y hasta un 2% menos de la energía que requieren las tecnologías convencionales de filtrado. Y pueden usar cualquier tipo de agua: salada, dulce o salobre, aprovechando el agua de napas subterráneas del desierto.

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En 2006, en Chile, se construyó la primera Crystal Lagoon y desde ese momento no paran de crecer los emprendimientos. Hoy en ese país suman 13, distribuidos en Santiago, La Serena y Algarrobo (en la región de Valparaíso).

En el mercado se observa una respuesta positiva cuando se suman factores diferenciales, como puede ser este amenitie.

«Sabemos que los clientes ya no sólo hacen foco en la ubicación, sino que proyectan un estilo de vida, experiencias y actividades para su familia, donde el diseño y la vida social del barrio que puede generar este tipo de lagunas, se transforman en protagonistas principales», sostiene Gonzalo Monarca, titular de la desarrolladora inmobiliaria Grupo Monarca.

Y agrega: «La demanda se ha vuelto más selectiva y exigente y esta realidad nos lleva a construir propuestas disruptivas».

Con valor agregado. Lagoon Pilar posee una laguna de aguas cristalinas de 500 metros de largo, que es el epicentro de la urbanización.

En tanto, Esteban Edelstein Pernice, socio de la inmobiliaria Castex, que comercializa varios emprendimientos con lagunas de aguas cristalinas, destaca el valor agregado de estos productos.

«Así como para los compradores es un sueño poder vivir todo el día de playa, para nosotros es un sueño poder ofrecer a nuestros clientes esta experiencia increíble para vivir de manera cotidiana».

Los countries Terralagos, en Canning, y Lagoon Pilar, en Zona Norte, son los fieles exponentes del éxito de estos productos. La gran aceptación que obtuvieron generó que, en varias zonas, surjan proyectos en distintas etapas de desarrollo: Lagoon Hudson, en Zona Sur; Remeros Beach, en Tigre, y Azzurra, en Pilar.

Zona Sur. En el km 31,5 de la autopista Buenos Aires-La Plata, Lagoon Hudson está en construcción y tendrá una laguna de tres hectáreas.

Sin dudas, los precios de lotes, departamentos o casas en un proyecto de este tipo son más elevados. Aunque los desarrolladores no quieren hacer comparaciones ni dar ejemplos, en general, son entre 15 %y un 20 % más caros.

Un departamento a la laguna cuesta alrededor de US$ 100.000 mientras que uno con características similares, en la misma zona pero sin laguna de aguas cristalinas, cotiza en US$ 80.000.

En cuanto a las expensas «son relativamente bajas en relación a los amenities y a la exclusividad. La inversión en la laguna no encarece los precios de las expensas debido al bajo mantenimiento que supone. Además, es una inversión a cargo del desarrollador que no se traslada al comprador», agrega Monarca.

«El concepto y tecnología de Crystal Lagoons está cambiando el paradigma de la importancia de la locación, asegurando el éxito de proyectos en lugares previamente inimaginables. La propuesta de valor agregado incluye viabilidad de proyectos, aumento de la densidad, del ritmo de ventas y de precios», asegura Jean Pierre Juanchich, director regional de la firma creadora de esta tecnología.

Fuente: Clarín