Buscó a su hija casi 7 años porque la policía le negó que la habían encontrado muerta

Salomé desapareció en San Miguel el 16 de febrero de 2013. Unos días después encontraron un cuerpo con un disparo en la cabeza: era ella.

Salomé Valenzuela salió de su casa de San Miguel un día antes de cumplir los 14 años. «Ahora vuelvo», le dijo a su mamá, pero las horas pasaban y ella no volvió. La mujer no esperó ni siquiera un día para hacer la denuncia, pero la Justicia demoró 6 años y 8 meses en confirmarle que su hija había sido asesinada.

Esa última vez que Alejandra vio a su única hija fue el 16 de febrero de 2013. Durante siete años mantuvo la esperanza de encontrarla viva a pesar de que unos días después de su desaparición supo por una amiga que había aparecido el cuerpo de una nena calcinado y con un tiro en la cabeza.

El mural que pintaron de Salomé. (Foto: Twitter/@diarioefectosm).
El mural que pintaron de Salomé. (Foto: Twitter/@diarioefectosm).

En ese momento, ella fue a la policía y pidió que cotejaran el ADN pero no le prestaron atención. La respuesta a sus sospechas, inexplicablemente, le llegó recién en las últimas horas: ese cuerpo que habían encontrado en José C. Paz era el de Salomé.

La lucha de Alejandra por encontrar a su hija fue demasiado larga, llena de dolor y frustración. En una entrevista que dio en aquel momento a un diario local la mujer explicó: «Los primeros días me enteré de que habían encontrado una chica muerta cerca de casa. Fui a la comisaría y me dijeron que no era Salomé. Ahí me tranquilicé. Después me comentaron que estaba en una villa, en Paternal. Ahí la vieron con unos limpiavidrios en Palermo, fui durante una semana, todas las noches. Con un amigo hacíamos guardias en los boliches de cumbia en José C. Paz. Íbamos entusiasmados. Él me decía: ‘hoy la encontramos’, pero nos volvíamos callados”.

La búsqueda en las redes. (Foto: Facebook/ Alejandra Mercedes Valenzuela).
La búsqueda en las redes. (Foto: Facebook/ Alejandra Mercedes Valenzuela).

A pesar de la falta de resultados nunca perdió la esperanza de encontrarla. Sus datos pasaron a formar parte del Registro Nacional de Menores Extraviados, su cara fue pintada por un muralista en el ex Paseo de la Infanta, en un espacio cedido a la organización Missing Children, y el año pasado el Ministerio de Seguridad ofreció una recompensa de $500 mil para quien pudiera aportar datos que ayudaran a dar con ella.

La noticia que ya no esperaba la recibió 48 horas después del último Día de la Madre y poco después, lo compartió en sus redes sociales.»El martes recibí la peor noticia -comenzó Alejandra su posteo en Facebook hace apenas unas horas- Al comienzo de su búsqueda, hace 6 años y 8 meses, hallaron el cuerpo de una chica, al enterarme de esa noticia, fui con un amigo a la comisaria 3 de José C.Paz, donde estaba esa chica, hablamos con el comisario, él comparó la foto de Salo y dijo que no coincidía, que los rasgos de esa chica eran norteños y piel trigueña», empezó su relato.

«Mi amigo pidió reconocer el cuerpo y no se lo permitieron. Yo estaba muy mal… Después fui a la comisaria 3 de San Miguel donde estaba radicada la denuncia y comenté el caso, fuimos con una mujer policía al hospital de San Miguel donde estaba la historia clínica odontológica de Salo, con una orden nos la entregaron, nunca más me citaron para ninguna muestra de sangre nada…pensé que había dado negativo», escribió.

Finalmente, la llamaron de la Fiscalía y le confirmaron que el cuerpo que habían encontrado hace casi siete años era el de su hija. «Pasé años llenos de dolor, esperanza, no paré de sentirme culpable y no podía seguir con mi vida. Me mataron con lo que me hicieron», dijo a Crónica.

 

Fuente: TN