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Alemania ganó con un golazo de Toni Kroos en tiempo adicional y sigue con vida

Perdía con Suecia, lo empató en el arranque del segundo tiempo y lo dio vuelta en el último suspiro con un soberbio disparo del volante del Real Madrid.

Un tiro libre. Un remate cruzado. Una revancha. Y el campeón del mundo, más vivo que nunca.

Toni Kroos había quedado marcado por el primer gol de Suecia. Había entregado mal la pelota en la mitad de la cancha. Justo él, un volante atildado, de pase exacto, el que se luce cada semana en la Liga española, también vestido de blanco, con la camiseta del Real Madrid. Y lo había sufrido Manuel Neuer por ese gol de Ola Toivonen.

El 1 a 1, el que había conseguido Marco Reus en el arranque del segundo tiempo, era suficiente para llegar con posibilidades a la última fecha, pero lo dejaba en manos de México y Suecia. Un pacto de no agresión entre aztecas y escandinavos lo dejaba afuera en el tercer partido del Grupo F, incluso venciendo a los coreanos.

Entonces, Suecia entrega una falta en la puerta del área. Kroos toca corta con Reus. Y saca un derechazo, con rosca, que se clava en un rincón del arco de Robin Olsen. Y se grita en cada rincón del estadio Fisth de Sochi. Y quiebra, por el momento, la maldición de los últimos cuatro campeones, que desde 2002 vienen quedando afuera del Mundial en la primera ronda. Francia, Brasil, Italia y España no pudieron pasar a octavos en Corea-Japón, Alemania, Sudáfrica y Brasil.

Kroos pagó la deuda de su falla en el gol sueco, que podría haber pegado el primer grito en el comienzo, cuando Jerome Boateng empujó a Berg cuando quedaba mano a mano con Olsen. Y había terminado en desventaja y apretado el primer tiempo con ese remate de Berg que tapó Neuer. Sebastian Rudy no pudo terminar los primeros cuarenta y cinco minutos. Una patada de Toivonen lo dejó afuera.

Reus lo empató rápido, en el arranque del complemento. Hubiera sido injusto que el partido terminara en un empate. A fin de cuentas, hizo todo para ganar. Con una búsqueda incesante. Trianguló, desbordó, remató de media distancia, comprometió a un equipo que empezó a sentirse cómodo cerca de su arquero.

Lo tuvo Héctor. Tapó Olsen. Ya no estaba Julian Draxler. Y Mario Gómez entró bien. Al delantero se lo tapó Olsen, otra vez. Julian Brandt, otro de los que ingresó en el segundo tiempo, reventó el poste.

Alemania se quedó sin Boateng, bien expulsado por el polaco Szymon Marciniak. Pero el campeón no aflojó. Y encontró el gol de Kroos. Para recuperarse después de la debacle ante México. Y gritar bien fuerte que está entero. Anímica y futbolísticamente.

Fuente: Clarín